martes, 5 de julio de 2011

Paseo en tres


¡Qué gusto pasear por la orilla!
Calzado en mano, la arena se mete entre los deditos de los pies, las olas fresquitas te mojan hasta los tobillos, el run-run del mar se introduce en los oídos y le susurra al cerebro una nana de las antiguas, de las que te quitan el miedo, el sufrimiento, el dolor y todas las malas sensaciones. Y cierras los ojos. Y respiras. Y al levantar los párpados el atardecer se ciñe en el horizonte y regresa la noche, cielo negro y luna blanca y toda la tonalidad de grises en los bolsillos...